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La praxis del docente como mediadora de los procesos de la formación.

La praxis del docente como mediadora de los procesos de la formación.

¿Qué papel juega la escuela en la formación de los ciudadanos?

El papel de la escuela

No todos los niños y niñas llegan a la escuela en la misma situación. Los que proceden de zonas o grupos socialmente desfavorecidos (desplazados, minorías, hijos de familias desestructuradas, con problemas de alcoholismo o drogadicción, con bajos niveles culturales, carencias de trabajo y recursos, etcétera.) se enfrentarán a su proceso educativo con gran desventaja respecto a los que proceden de situaciones más favorables, hasta el extremo de que, en demasiados casos, ni siquiera alcanzan los objetivos de la etapa obligatoria. Son muchos los jóvenes que, en el tránsito de la primaria a la secundaria, cuando el sistema escolar exige mayor rendimiento al alumno y éste se encuentra con un profesorado acostumbrado a tratar con jóvenes previamente cribados por el graduado escolar, se ven tan desmotivados y retrasados que optan por abandonar su escolarización antes de tiempo (desde los 12 años) y sin posibilidades de inserción en el trabajo.
La escuela supone la segunda gran etapa socializadora en la época actual. En ella aprendemos a relacionarnos con personas (tanto adultas como semejantes) e instituciones (fuente de exigencias y reconocimientos) diferentes a la familia, resultando el eslabón previo la inserción posterior en la sociedad por medio del trabajo.

Esta situación puede conducir a los jóvenes que lo padecen hacia la marginalidad y la delincuencia, como única manera de buscarse la vida a costa de una sociedad que no reconocen como suya porque es incapaz de integrarlos. No se ha de olvidar que tener título de escolaridad obligatoria es condición, aunque insuficiente claramente necesaria, para acceder a la vida laboral, pues lo contrario es sinónimo, cada vez más, de analfabetismo funcional o marginalidad social.

Pero el fracaso no es del individuo que padece una situación de la cual no es responsable. El fracaso es de un sistema social que produce unos desequilibrios graves y del sistema escolar, en particular, que se muestra incapaz de cumplir su función educativa y socializadora con aquellos chicos y chicas que parten de una situación de desventaja económica, social, familiar y cultural.

Por todo ello, intervenir para corregir el problema no es otra cosa que hacer justicia con unos adolescentes que son víctimas de una situación no creada por ellos; y además la sociedad, sobre todo los barrios populares, se verán libres del deterioro social que hoy sufren como consecuencia de las generaciones de delincuentes, cada vez más jóvenes, que la sociedad crea cada año.

Y es en la escuela, en la que pasan la mayor parte de su tiempo los niños y jóvenes, en donde se debe producir esa intervención coordinada de todas las instituciones públicas y las entidades que trabajan socialmente en los barrios, tal y como se prevée en el Real Decreto 299/96 de Ordenación de las Acciones dirigidas a la Compensación de Desigualdades en Educación, que con casi dos años de vida sigue siendo ignorado por parte de quienes tiene la responsabilidad de desarrollarlo.

¿Cuáles son las preguntas que surgen de la pedagogía frente a la formación?

Lo interesante de estos planteamientos no consiste en un abandono de las prácticas pedagógicas, sino en los factores de problema, como son:

•    La falta de explicitación y debate sobre el problema de formación.
•    La indiferencia ante la necesidad de actualizar permanentemente el conocimiento pedagógico.
•    La rigidez excesiva de los planes de estudio y de los estudios curriculares.
•    La dependencia de las Reformas Académicas a factores externos académicos-políticos, labores, etc., que influyen en la determinación de los planes curriculares o en sus modificaciones.
•    La influencia dispersa de variadas tendencias ideológicas, filosóficas, sociológicas, pedagógicas y culturales.

Y de lo que se trata, es apuntar hacia una Modernidad reflexiva, a fin de convertir la formación en parte del gran sistema pedagógico moderno. Y es que se requiere una nueva discusión que oriente, desde unos supuestos teóricos, su misión, fines, su desarrollo y las relaciones de sus funciones: Investigación, Docencia y Aprendizaje.

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Veladas de un Docente

Veladas de un Docente

 

"Desde mis años de juventud, hendíase mi corazón, como poderosa corriente, en el deseo de apasar las fuentes de la miseria en que veía sumido al pueblo, a mi alrededor". Pestalozzi (1746-1827)

Los fuertes problemas políticos y económicos de la Europa del siglo XVIII repercuten en las comunidades en donde habrá de trabajar sus ideas. La pobreza generalizada propicia su ilusión de crear escuelas de producción, en donde los niños huérfanos puedan, a través de su trabajo, educarse y alimentarse. Su primer centro educativo recibe el nombre de "Granja Nueva". Sus primeros centros educativos fracasan económicamente, pero las experiencias obtenidas nutren su concepción pedagógica. Entonces surge Veladas de un ermitaño (1780), obra en la que se plasman estas experiencias.

La velada de un solitario (Veladas de un ermitaño) es uno de sus primeros escritos, muy citado pero poco conocido en su obra. Es un escrito corto en el cual el autor expone su cosmovisión personal, que puede resumirse en diez puntos.Repite la descripción del estado del ser humano en cada una de las fases de su desarrollo, siendo la última la peor. Muestra los sentimientos egoístas y abusivos del estamento de la nobleza y la reacción defensiva del bajo pueblo, que se une para tener fuerza en la reivindicación de sus derechos. Pero hay medios de mejorar la humanidad, en todos los aspectos, y la dignificación de ésta constituye un deber humano.

La velada de un solitario es una brevísima obra clásica, la primera que escribió Pestalozzi y cuyo título (a diferencia de su contenido) es ampliamente conocido en el entorno profesional de la enseñanza. Se trata de una producción típica de la filosofía y la cultura del Siglo de las Luces, y que por tanto acusa la influencia de los escritores más típicos y representativos de aquella época. Aquí un Pestalozzi que cuenta menos de 34 años de edad y se encuentra lleno de entusiasmo por las ideas ilustradas y profundamente inspirado en Rousseau, expresa su filosofía y en cierto modo su programa de educación.

Unas pocas páginas valen a veces por muchas, y esta obra lo reafirma: una proclamación de principios que luego habrían de ser encarnados por el autor en instituciones de labor, y propuestos como un medio de regenerar la población no ya de un país, sino de la humanidad entera. Se trata de insistir en un nuevo modelo de educación, que muy bien podemos llamar «humanista», el cual combina los valores individuales de las personas con los intereses de la sociedad, y los ideales de libertad con los de justicia, todo ello en un sistema educativo basado en a psicología de los educandos y en un proceso «natural» de aprendizaje, sin olvidar que el fin último de la educación está en que los hombres hagan prevalecer en ellos los valores del espíritu y de la cultura sobre el egoísmo y una agresividad de nivel puramente animal.

Los demás textos seleccionados en este libro elaboran con más detalle y a partir de una experiencia práctica mayor del autor, los distintos aspectos expuestos como programa en el La velada. A lo largo de ellos, llama la tención la importancia que Pestalozzi otorga a la estimulación de actividades creativas y a la educación física, y especialmente a la formación de las clases bajas a fin de que gocen de mayores oportunidades. De particular interés es el papel que atribuye a las madres como primeras, principales y en muchos casos únicas educadoras. En muchos pasajes se puede detectar una verdadera teoría cognitiva centrada en el desarrollo cognitivo del niño, cosa que anticipa intuitivamente algunas ideas de Piaget.

Lleva a la práctica las ideas de Rousseau sobre la naturaleza del hombre y la educación: "La naturaleza instruye mejor que el hombre, de aquí que la mejor educación sea aquella que se limita a seguir el curso de la naturaleza".  Es claro que en este pasaje, concibe al profesor sólo como una circunstancia propiciadora de ayuda. Como circunstancia debe dejar libre el curso de la "naturaleza humana" y el curso de "la naturaleza como tal". A esta idea coexiste un innatismo sobre los procesos cognoscitivos, "porque en definitiva, la educación no es sino el desarrollo de las facultades que en el niño están en germen". 

La educación sólo es un auxiliar, un apoyo para el curso predeterminado de la naturaleza humana. Se resalta un psicologismo con raíz biológica, todo niño tiene todo para ser desarrollado por él mismo.Su concepción de educación da la impresión, a veces, de no ser compatible con su idea de la escuela. Si la educación sólo tiene que respetar el curso de la naturaleza, ¿qué papel desempeña la escuela? Ante una sociedad envuelta en contradicciones sociales y ético-religiosas, la naturaleza del hombre no cuenta con el apoyo que le dé un curso óptimo a lo que tiene en germen. Ante un medio árido y hostil no se desarrollan las semillas. La escuela es el espacio creado, (como los invernaderos) en donde tales semillas habrán de germinar y desarrollar su peculiar naturaleza. En este punto Pestalozzi corrige a Rousseau, en lugar de aislar al niño y establecer un individualismo que evite las contradicciones sociales y ético-religiosas, se propone un modelo de microsociedad en donde las responsabilidades y las normas de cooperación son condiciones necesarias para que el curso natural de las facultades en germen del niño florezcan. El aspecto de microsociedad de la escuela no desplaza la concepción innata y trascendente de Pestalozzi.

La educación es:"(...) el designio de conformarse con la naturaleza para desarrollar y cultivar las disposiciones y las facultades de la raza humana: corazón, espíritu y mano (...) se desarrolla según leyes eternas inmutables; y su florecimiento sólo es conforme a la naturaleza en la medida en que armoniza con esas leyes eternas de nuestra naturaleza misma".

La educación elemental debe considerar estos tres aspectos de la naturaleza del hombre:"Es una verdad incontrovertible que lo realmente educativo y formativo está únicamente en lo que alcanza al conjunto de fuerzas de la naturaleza del hombre, esto es, corazón, espíritu y mano".

Asimismo, formula la advertencia que cada una de estas fuerzas tienen leyes que rigen su desarrollo natural; las leyes de cada una de ellas son distintas entre sí. Este planteamiento es avanzado para el tiempo en el que es formulado, pues plantea el problema de la génesis de tales fuerzas, y el de las leyes que la rigen, aunque concibe un origen trascendente de tales leyes. Trascendente en dos sentidos: como expresión de la creación de Dios, y como expresión de lo innato en cuanto carácter inmutable y universal.

Tales leyes tienen un triple origen:

- La naturaleza misma de nuestro espíritu

- La materialidad de nuestra naturaleza

-Las relaciones de nuestra condición exterior con nuestra facultad de conocer.

Estos tres generan principios que, al decir de Pestalozzi, deben ser reconocidos como fundamentos de tales leyes. Algunos de estos son:

a) Los sentidos no son medios confiables de adquisición de noción exactas, es decir, numérica.

b) Los sentidos son fuente de error, no presenta la sustancia de las cosas y fenómenos.

Resalta la importancia de la memoria como condición necesaria del funcionamiento de la intuición:

"A cada intuición, profundamente impresa y hecha inolvidable en el espíritu, se encadena con gran facilidad y casi sin darnos cuenta, toda una serie de intuiciones, de nociones accesorias más o menos semejantes".

Cuando Pestalozzi plantea, que en la enseñanza se deben mostrar primero las cosas antes que las palabras sobre ellas, no apela al empirismo como pudiera suponerse, sino que tales cosas deben impresionar con su esencia, al niño, captada por su intuición. Esta es la manipulación intelectual de tales esencias. Así el aprendizaje es resultado de la intuición.

Esto no quiere decir que los sentidos son anulados: son medios que posibilitan el trabajo de la intuición. Ésta opera a través de ellos: "mientras mayor número de sentidos empleados en la investigación de la naturaleza o de las cualidades de un objeto tanto más exacto es el conocimiento que adquirimos de ese objeto”.

Sin embargo, los escritos filosóficos no establecen que es importante el equilibrio emocional para la realización de todo acto educativo tal y como es planteado por Pestalozzi. La expresión de los sentimientos es un factor que permea la propuesta pedagógica de éste autor. Así, cuando él se refiere a las disposiciones del hombre, lo que quiere señalar es que en el instruir del hombre se encuentran las motivaciones más naturales para educarse. Esta idea plantea la posibilidad de hacer de la educación un elemento terapéutico. En este sentido, el sí mismo del niño parte de la emotividad y afectividad de los otros: padres y profesores. El valor personal que cada niño asume depende de estos otros. La vida en la familia y en la escuela tienen una influencia significativa en la formación del niño como persona, pues ofrecen muchas situaciones para recibir alabanza o rechazo, para sentir orgullo o vergüenza, para ser aceptado o rechazado. En la actualidad, desafortunadamente, gran parte de las escuelas se orientan exclusivamente a la adquisición de habilidades e información, al "saber hacer". Olvidando esta fundamental aportación de Pestalozzi sobre los sentimientos y la educación.

El Maestro como mediador en la formación de lectores.

El Maestro como mediador en la formación de lectores.

¿La relación pedagógica, que establece el maestro con los estudiantes, condiciona los procesos lectores?

En primer lugar, tenemos que recalcar que la relación del profesor con los alumnos se diferencia de la relación padre-hijo en el aspecto fundamental de que siempre es una relación tripolar: es una relación entre profesor y alumno en que ambos están orientados hacia una cierta asignatura (matemáticas, lengua o ciencias, por ejemplo) y hacia el mundo con que se relaciona esta asignatura. La relación padre-hijo suele ser más bipolar: esencialmente una relación persona a persona. Pero, naturalmente, los padres también están enseñando a su hijo a vivir en este mundo. Otra diferencia evidente entre la relación pedagógica de los profesores y los padres es que la relación profesor-alumno es temporal (aun cuando un niño pueda recordar a un profesor excepcional durante toda la vida), mientras que la relación entre padre e hijo dura toda la vida.

Así pues, la relación pedagógica entre el profesor y los estudiantes difiere de otras posibles relaciones que un adulto pueda tener con un niño, como la amistad, el comercio, etc. Un pedagogo, como profesor, no hablaría de sus alumnos como de «mis amigos» o «mis clientes» (aunque el lenguaje del comercio curiosamente ha invadido el discurso de la teoría educativa). El profesor trata de orientar a sus alumnos hacia los procesos que proporcionan al aprendizaje lector escolar su importancia pedagógica. A su vez, los estudiantes tienen que aceptar la carga del pedagogo como «profesor»; si no fuera así, el proceso lector perdería su razón de ser. También hay que tener en cuenta que la relación pedagógica entre el profesor y el alumno no puede ser obligada o coercitiva. Un profesor no puede forzar a un alumno a leer textos determinados; en última instancia, debería ser de mutuo acuerdo o concedido por el alumno.

En segundo lugar, la relación pedagógica entre el profesor y los alumnos tiene que ser una relación bidireccional. El profesor pretende que los alumnos lean y crezcan con respeto a lo que enseña. A su vez, los alumnos tienen que tener un deseo, una disposición y una preparación para leer. Sin esa «disposición para leer» no se aprenderá nada trascendente. Naturalmente, en cierta medida, el profesor puede motivar el interés de un niño o un joven hacia ciertos textos. Pero tenemos que considerar que la «disposición para leer» es una cuestión compleja que supone algo más que la madurez cognitiva o la disposición motivada.

En tercer lugar, la relación pedagógica entre el profesor y los estudiantes tiene una cualidad personal. El profesor no sólo pasa un corpus de conocimiento a los alumnos, sino que también personifica lo que enseña. En cierto sentido, el profesor es lo que enseña. El profesor de matemáticas no es sólo alguien que por casualidad enseña matemáticas. Un profesor de matemáticas de verdad es una persona que personifica las matemáticas, que las vive, que en un sentido profundo se identifica con la materia. De igual manera, los estudiantes no almacenan simplemente el conocimiento que leen; cada estudiante lee siempre de una forma particular y personal. Cada niño le da una forma personal a su interpretación y a la forma en que llega a entender las cosas. Cada niño interioriza los valores, realiza las habilidades, forma hábitos y practica la reflexión crítica en formas significantes, únicas y personales. Puede que el profesor esté impartiendo clases en un grupo de treinta y cinco alumnos; pero siempre es importante recordar que cualquier lectura es siempre un proceso totalmente individual. Para los profesores es un gran reto mediatizar la materia que imparten de forma personal e implicarse personalmente con los alumnos. Esto no significa que el profesor tenga que mantener necesariamente relaciones uno-a-uno con cada alumno (en la enseñanza secundaria esto sería especialmente imposible), sino que quiere decir que el profesor está allí de forma personal para ellos.

¿Cuáles serian las características de un maestro mediador en la formación de lectores?

Un profesional capaz de adaptarse al ritmo y capacidad del alumno, experto en creatividad, dotado de estrategias de lectura y capaz de provocar de conocimiento a sus alumnos, así describiría al "maestro mediador". Un maestro mediador, debería dominar ciertas técnicas psicopedagógicas. Una idea que ha permitido que hoy los niños con problemas de lectura puedan acceder a la educación.

"Las herramientas para potenciar las habilidades mentales, didácticas y formas de presentar los contenidos que ofrece la mediación convierten al educador en un experto a la hora de enseñar".

Pero algo más importante y fundamental esta centrado en nuestros alumnos:

•Conocerles cada vez más y mejor, descubrir poco a poco sus gustos e inclinaciones, sus motivos de lectura.

•Observarlos cuidadosamente en las actividades que realizan durante sus procesos de lectura, con discreción y afecto.

•Escucharlos, prestarles atención en todo momento durante sus pequeños discursos como resultado de lecturas, que directa o indirectamente la reclamen.

•Conversar con ellos sobre diferentes temas. Hablarles a su nivel y sobre lo que le llama la atención de los textos sugeridos.

•Darles el tiempo para participar en sus juegos y actividades.

•Tener en fin expectativas altas con los hijos, y también con nuestros alumnos, con todos y cada uno, con los que más se parecen a uno y con los que aparentemente menos se parecen.

•Ellos lo van a detectar en nuestro lenguaje no verbal, en el modo peculiar de relacionarnos con ellos, de pedirles o sugerirles las cosas.

•Recordar que se parecen a nosotros pero son bien diferentes y con extraordinarias potencialidades... y que si soñamos en grande en su futuro a partir de conocerlos y tener una actitud positiva y alentadora y poco a poco creamos las condiciones y le damos la oportunidad, trascenderán en la vida.

•Preguntándoles ¿Qué quieren ser cuando sean grandes? ¿Qué quieren estudiar? No importa la respuesta, recreemos con ellos esa expectativa, ¿Por qué?, ¿Para qué ¿ ¿Cómo?... leer con ellos al respecto, que realicen dibujos y composiciones escritas sobre lo que quieren ser de grande, que conozcan personas que se han destacado en esa área, que lean o vean películas sobre sus vidas, valora las cualidades que posee o debe poseer para desempeñarse como tal.

Ah... y no vale preocuparse si al poco tiempo quiere ser otra cosa, ¡Qué bien! Lo importante es que quieran SER GRANDES y que perciban en nosotros esa aspiración como legítima y posible. Recordemos que si algo carecen generacionalmente hablando este grupo de niños, adolescentes y jóvenes es precisamente del sentido y significado de sus vidas.

CAMINO DISCRETO

CAMINO DISCRETO


 

“El Derecho y deber Educativo para la Convivencia escolar, basado en valores de la cultura de Paz tiene los caracteres de ser un derecho universal, prioritario e innegociable.”

Los manuales de convivencia de las instituciones educativas parecen más “represivos y dictatoriales”, dando la impresión “de que están pensados bajo la intención e interés de algunos pocos”, “son un arma de doble filo, duros e insensibles”. “Cuando no hay manual de convivencia la profesora lo hace con un lapicero, le pone un sello y listo”,  es la forma como se genera control a partir del docente imponiendo una forma de pensar sin hacer participe de su formación al propio estudiante.

 Las dificultades económicas, la injusticia social y la pobreza siguen siendo las principales causas de deserción escolar enmarcada en ciertos parámetros ajenos a las realidades de nuestros estudiantes convirtiéndose en rivales y entorpeciendo sus anhelos e intereses por aprender.

 Así existan códigos que regulen el comportamiento de los jóvenes dentro y fuera de una comunidad educativa, falta acompañamiento de los docentes, así lo evidencian denuncias de maltrato y métodos coercitivos. Los profesores y directivos no modernizan sus propuestas metodológicas, no tienen buenas relaciones con los estudiantes y no aprovechan los recursos tecnológicos para su autoformación, justificando su falta de interés por generar cambios en la mente de los estudiantes, en una lista numerada de normas pensadas y/o propuestas con una única intención de ser usadas no para formar si no para expiar sus errores en un proceso de formación.

 Un factor importante que influye de forma considerable la manera de evaluar y corregir comportamientos, es tener un buen desempeño con tan alto número de alumnos, las malas condiciones laborales actuales, la poca formación y el incipiente valor que se da a la profesión docente, que la pueden desempeñar bachilleres y profesionales de otras áreas.

 El derecho en la escuela, está representado por las normas de convivencia escolar. Hay que tener en cuenta que en muchos ámbitos la expresión convivencia escolar se está utilizando en reemplazo del término “disciplina”, a pesar que muchos autores expresan que existen fuertes diferencias entre controlar la disciplina y enseñar a convivir.

 El derecho en la escuela también está en búsqueda de la democratización de la institución escolar. La creación de Consejos de Convivencia y/o Consejos Escolares, se formalizan para alcanzar nuevos modos de convivencia más democráticos que involucren a toda la institución educativa.

 Si tenemos en cuenta que hoy existe una deslegitimación del derecho, y por ende de las instituciones que han sido creadas y formadas por las normas; al mismo tiempo que consideramos que la convivencia social y la convivencia escolar son trayectos de interacciones inseparables; llegaremos indudablemente a la conclusión que trabajando en la convivencia escolar, nuestros logros se proyectaran a la sociedad.

 Es por esto que en su convivencia cotidiana la escuela debe formar a los sujetos de la comunidad educativa en una cultura democrática, persiguiendo fines de vivencia cotidiana basados en la dignidad de todas las personas, el valor de la justicia, la cultura de paz, la no discriminación, la inclusión social y la cooperación en la diversidad.

 Se hace necesario repasar los roles que han ocupado los principales sujetos de la Comunidad Educativa, especialmente docentes, padres y alumnos, hasta ahora y el lugar que deben ocupar en la nueva escuela.

 El manual de convivencia debe servir para asegurar que la educación se oriente hacia el pleno desarrollo de la persona humana y del sentido de su dignidad; debiendo fortalecer el respeto por los derechos humanos y las libertades fundamentales.

 El manual de convivencia es una herramienta escolar que debe propiciar conductas y acciones que fomenten la comprensión y tolerancia mutua y promover las actitudes orientadas al mantenimiento de la paz:

  1. La legitimación del derecho por medio de la escuela.
  2. La conformación de normas jurídicas de convivencia social basadas en valores de la Cultura de la Paz.
  3. La Formación ciudadana.

Antes de definir una lista de parámetros, normas, reglas o cualquier otro tipo de código que nuestros estudiantes deberían respetar, es necesario responder una serie de cuestionamientos que  de una u otra forma, influirían considerablemente esta estandarización:

 ¿Se debe analizar la educación para el trabajo acorde con la oferta y evitando formar mano de obra barata?

 ¿El sistema educativo es excluyente con los niños con talentos excepcionales y no cuenta con la capacidad para retenerlos?

 ¿La educación es lo suficientemente atractiva para los niños y jóvenes o no tiene la suficiente valoración social?

 Entonces es necesario prever medidas correctivas, que contemplan el apercibimiento oral, el cambio de grupo, la suspensión de asistencia a clase durante determinados periodos y el cambio de Colegio. Según los casos, seremos los profesores o los directores quienes adopten las pautas disciplinarias. Este procedimiento "agilizará" las sanciones, ya que hasta ahora debíamos convocar la comisión de convivencia (nunca efectiva), para tomar una decisión y ahora serán los propios docentes y el equipo directivo quienes resuelvan directamente. Aunque se refuerza a los profesores, esto no significa que no deban escuchar a padres y alumnos.


 

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PACTOS DE AULA

PACTOS DE AULA

 

 

 


 

Debemos determinar lo que sucede con los autores que comparten un salón de clase día a día; del cómo y para qué se inter-relacionan, cómo, y por qué y para qué aprende el uno del otro, cómo y por qué confluyen intereses individuales y colectivos y éste cómo se manifiestan en la cotidianidad de aula, cómo creer a través de la resolución pedagógica del conflicto, del quién soy, cómo y por qué se entra a ser parte de un colectivo, qué ventajas y desventajas trae el asumir la vida en sociedad, en qué consiste el compromiso que se tiene como miembro de una colectividad o cómo ser individual, cómo y para qué se pactan acuerdos colectivamente y cómo la conducta de uno de los miembros del grupo puede afectar la dinámica del mismo.

Teniendo en cuenta las reflexiones anteriores se puede ir entendiendo qué son, cómo y para qué se construyen, cuándo se revisan y quién elabora los acuerdos o pactos de aula.

Luego estos acuerdos o pactos de aula son recogidos en el Manual de Convivencia, donde se plantean las generalidades de la institución y se enmarcan cada uno de los componentes del PEI; se busquen unas estrategias metodológicas de construcción, revisión y evaluación colectiva de estos manuales o pactos de aula que trascienda el aula, la institución y la familia transforma la cultura escolar.

 

EL AULA COMO ESPACIO EN CONSTRUCCION

 Se entiende por aula o salón de clase, el espacio de acción propio de la institución educativa, donde convive un grupo especifico de individuos, se dan relaciones de poder, autoridad, afecto, solidaridad y justicia, se encuentran y enfrentan conocimientos, aprendizajes, pensamientos y culturas; se concretiza el sentido y razón de ser de la escuela, se hace necesario realizar pactos sobre la manera como se va a convivir dentro de la misma; se entiende por pacto el resultado de un proceso de comunicación, se hace para convenir o aceptar ciertas condiciones fundamentales para llevar a cabo un trabajo o un modo de vida.

Los que se relacionan en la institución educativa son todos los miembros de la comunidad educativa (estudiantes, docentes, padres y madres, personal administrativo y servicios generales y todas aquellas personas que tienen algún interés en la institución educativa); se relacionan en todos los espacios de la institución y con la comunidad del entorno.

En el relacionarse y en el pactar para que esas relaciones sean realmente gratificantes  es necesario el respeto a la autonomía, entendida como la capacidad y el derecho, que tiene la comunidad educativa en una escuela y los educandos como grupo social en una aula, para decidir libremente sobre aspectos, acciones, modos de vida y de resolver o prevenir los problemas que afectan su cotidianidad respetando los derechos de los demás grupos que conforman la institución educativa.

 

 

¿POR QUÉ EL PACTO DE AULA?

 Los niños, niñas y jóvenes, como grupo escolar, en la cotidianidad del salón de clase, son diferentes entre sí. Pero los educandos que integran ese grupo especifico, allí  en el aula, comparten algunas características propias de su edad, tienen objetivos y metas similares e integran un grupo con expectativas comunes.

Es en esa cotidianidad en donde se aprende a reconocer al otro con sus derechos y unas responsabilidades ante él mismo y ante los demás iguales alas propias, un espacio pedagógico, didáctico u político en donde se concretan las relaciones sociales, en donde cada día y a cada momento, se está formando ética y políticamente; es en esa cotidianidad donde se pacta sobre cómo tratar el otro y qué pasa cuando se agrede, se aprende a comunicar, a decir en grupo, a cuidarse a sí mismo y al otro, cuidar el entorno y valorar los saberes.

La reflexión sobre como el pacto de aula promueve la democracia en la medida en que su elaboración contribuye al desarrollo de los procesos de participación, análisis y concertación en torno a los asuntos que son comunes y que serán tan fuertes y legítimos, en la medida en que su discusión y análisis son acordados y aceptados por la comunidad educativa.

El pacto de aula desarrolla tres aspectos:

 

·    El pedagógico, a través de las relaciones de poder, justicia, autoridad, solidaridad, tolerancia y autonomía la comunidad se interroga sobre sus relaciones sociales para luego construir o reconstruir y permitir la formación de ciudadanos participativos, críticos, creadores independientes, que puedan participar en igualdad de condiciones y ser libres para decidir.

·   El didáctico, la relación social entre culturas y saberes construye y reconstruye procedimientos, métodos, estrategias y articulan posibilidades en relación con los aprendizajes, el conocimiento y el pensamiento.

·    En el político los pactos de aula permiten el estudio sistemático de lo que ocurre en el aula y en la escuela como una pequeña sociedad; las estructuras de poder y autoridad, las formas de organización en su interior y del como desarrollar estrategias para la toma de decisiones.

 

EL CONFLICTO

  Un conflicto interno es cuando no es fácil tomar una  decisión sobre como proceder; cuando hay dos o más caminos a seguir pero no se sabe por cual ir por que todos ofrecen alternativas distintas.

Un conflicto interpersonal es cuando se presentan situaciones que incomodan ya sea porque no se está dé acuerdo con la manera de pensar, sentir o actuar o porque se presentan malos entendidos.

El conflicto, depende del tipo de relación que se establezca entre los implicados, los hechos que lo generan. La cultura de los implicados y se encuentran conflicto con las personas que conviven diariamente o comparten día a día, trabajamos, estudiamos puesto que en esa convivencia se involucran valores.

Cuando el conflicto se presenta con personas con quienes se mantiene relaciones esporádicas la solución del mismo es más sencillo, como este conflicto es una situación natural de la condición humana vale la pena analizar cómo se presenta, desarrolla y resuelve en el aula, la escuela y la comunidad.

En la escuela no es evadir los conflictos sino encontrar la forma adecuada y productiva para resolverlos de tal modo que a partir de su análisis, desarrollo y solución se den los ambientes propios que faciliten la formación para la convivencia y  la paz.

Los conflictos que se presentan en la escuela están referidos a:

·   Actitudes y comportamientos de los estudiantes con respecto a los fines establecidos por la escuela, a la disciplina, el rendimiento académico, la falta de respeto hacia los mayores y la relación con los compañeros.

·    Actitudes y comportamientos de los directivos docentes y profesores en el ejercicio del poder y la autoridad: arbitrariedad, agresividad, abuso de la autoridad, intransigencia, discriminación y calificaciones.

·    Las diferencias entre iguales: contradicciones entre estudiantes ya sea esta en orden académico, deportivo o cultural y los enfrentamientos entre maestros.

·    Actitudes y comportamiento de los padres de familia, las directivas y del personal administrativo de la institución escolar.

En un estado social de derecho, como el nuestro, en la escuela como espacio donde se esta formando el futuro ciudadano para la democracia y la paz, es necesario que las decisiones que se tomen tengan en cuenta entre otras cosas, procedimientos, normas, derechos fundamentales, responsabilidades y oportunidades de defensa.      

 


 

    

AMISTAD Y RELACIONES POR CONVIVENCIA

AMISTAD Y RELACIONES POR CONVIVENCIA

 

 

 


 

   Las relaciones con los adultos y con los iguales se desarrollan en estrecha interacción, cumplen funciones diferentes y ninguna puede sustituir totalmente a la otra. Con los adultos se resuelven las primeras tareas evolutivas, a partir de las cuales se adquieren la seguridad o inseguridad básica y la capacidad para orientar la conducta hacia objetivos. Los compañeros comienzan a influir en el desarrollo un poco después y a través de complejas interacciones estimulan la adquisición de la independencia y el desarrollo de las habilidades sociales más sofisticadas, caracterizadas por una reciprocidad máxima. En este sentido, cabe explicar los resultados obtenidos en los estudios sobre el desarrollo de la competencia social, en los que se encuentra que las habilidades más sofisticadas (necesarias para cooperar, negociar, intercambiar, competir, defenderse, crear normas, cuestionar lo que es injusto...) se desarrollan fundamentalmente en las interacciones entre compañeros fuera de la familia.

 

     Hay, sin embargo, situaciones en las que el grupo de iguales no cumple adecuadamente las funciones anteriormente expuestas: 1) cuando no existen suficientes oportunidades para interactuar con ellos; 2) cuando se comienza a interactuar con iguales sin haber adquirido las competencia necesaria para establecer relaciones simétricas; 3) o cuando las relaciones entre iguales sustituyen a las relaciones con los adultos (por carecer el niño de oportunidades adecuadas en este sentido). En este último caso, los iguales se convierten en fuente de seguridad, la función que deberían cumplir los adultos, y no pueden proporcionar el contexto para adquirir las habilidades sociales más sofisticadas.

 

     En función de lo anteriormente expuesto puede comprenderse que la adaptación socio-emocional dependa, en buena parte, de las relaciones que los alumnos mantienen con sus compañeros. Probablemente por eso, desde los ocho años el rechazo de los compañeros en la escuela predice su abandono prematuro, incluso cuando se elimina el posible efecto que sobre ambas variables puede tener la falta de rendimiento escolar.

 

     El valor predictivo del rechazo de los compañeros no se limita al contexto escolar en el que suele ser evaluado, sino que se extiende también a problemas muy graves de adaptación socio-emocional durante la vida adulta; como son: 1.-la delincuencia; 2.-graves conductas autodestructivas, como las que conducen a las drogodependencias o al suicidio; 3.-o los que subyacen a la demanda de asistencia psiquiátrica.

 

      La peculiaridad de las relaciones familiares limita las posibilidades de aprender a negociar en dicho contexto. Allí, el niño debe aceptar y adaptarse a sus relaciones con padres y hermanos. Al salir de la familia, descubre múltiples posibilidades para seleccionar sus compañeros de juego y que puede negociar los vínculos y contextos sociales. Aprende también que sus iguales no le aceptan fácilmente. Tiene que convencerles de su méritos como compañero y a veces tiene que anticipar y aceptar la exclusión. Los estudios realizados para averiguar qué características distinguen a los niños o adolescentes más aceptados por sus compañeros demuestran que éstos tienden a elegir a aquellos que les permiten ejercer temporalmente el control de la relación, intercambiar el estatus o mantener un estatus similar; lo cual resulta congruente con la naturaleza de las relaciones entre compañeros y las convierte en la mejor oportunidad para aprender a negociar y colaborar (Díaz-Aguado, 2002).

 

En la competencia general necesaria para hacerse amigos desde el comienzo de la escuela primaria parecen estar incluidas cuatro habilidades básicas que permiten:

 

Llevarse bien al mismo tiempo con adultos y con iguales. Los niños más aceptados por sus compañeros se diferencian de los rechazados por ocupar una posición positiva en el sistema escolar, logrando hacer compatible su relación con tareas y profesores con la solidaridad hacia sus compañeros. El niño con capacidad para tener al mismo tiempo éxito y amigos suele: participar con frecuencia y eficacia en las tareas propuestas por el profesor y recibir su reconocimiento pero dentro de ciertos límites, sin que esta atención sea buscada por el niño ni manifestar ansiedad por conseguirla.

 

Colaborar e intercambiar el estatus. La relativa ambigüedad del estatus que caracteriza a las relaciones simétricas (entre iguales) hace que una gran parte de las conductas que entre ellos se producen estén destinadas a negociar los papeles asimétricos (quién controla o dirige a quién en cada momento). El niño rechazado suele tener grandes dificultades para soportar la incertidumbre que suponen los cambios de papel y poderlos negociar. Desde los seis o siete años se observa que los niños a los que sus compañeros piden más información (dándoles un estatus superior) son también los niños a los más información les dan (que dan a los demás un estatus superior). En este mismo sentido, cuando se pregunta a los niños si ellos pueden enseñar algo a otro niño suelen mencionar a sus amigos, los mismos a los hacen referencia cuando se les pregunta después si algún niño puede enseñarles a ellos algo, reflejando así que entre iguales sólo se permite a otro que ocupe un estatus superior si él también lo concede. Los niños que tratan continuamente de controlar, de dirigir a otros niños, suelen ser rechazados por sus iguales. Cuando se pregunta a los compañeros por qué no quieren estar con ellos suelen decir que "porque son unos mandones", "porque siempre hay que hacer lo que ellos dicen"... Cuando se observa a estos niños se comprueba que efectivamente suelen tener dificultades para colaborar, no piden información a sus compañeros y tratan con frecuencia de llamar la atención sobre sí mismos, en lugar de tratar de centrarla en la tarea. Es importante tener en cuenta que la capacidad para colaborar intercambiando los papeles de quién manda y quién obedece se adquiere sobre todo entre compañeros que se consideran mutuamente amigos. De ahí la importancia que tiene conseguir que todos los niños tengan al menos un buen amigo entre sus compañeros, con el que desarrollar estas importantes habilidades sociales.

 

Expresar aceptación: el papel de la simpatía. Los niños más aceptados por sus compañeros de clase se diferencian de los niños rechazados por ser mucho más sensibles a las iniciativas de los otros niños, aceptar lo que otros proponen y conseguir así que los demás les acepten. Cuando se observan las relaciones entre niños se comprueba que la conducta que un niño dirige a sus compañeros está muy relacionada con la que recibe de ellos. Los niños que más animan, elogian, atienden y aceptan, suelen ser los que más elogios, atención y aceptación reciben. Esta simpatía recíproca hace que al niño le guste estar con sus compañeros y encuentre en esta relación oportunidades de gran calidad para desarrollar su inteligencia social y emocional. Por el contrario, los niños que son rechazados por sus compañeros suelen expresar con frecuencia conductas negativas hacia ellos (agresiones físicas o verbales, disputas, críticas..) y recibir conductas similares de los otros niños. Esta antipatía recíproca suele provocar una escalada que hace que las conductas negativas aumenten con el paso del tiempo.

 

Repartir el protagonismo y la atención. Uno de los bienes más valorados en las situaciones sociales es la atención de los demás. Comprenderlo y aprender a repartirla sin tratar de acapararla de forma excesiva (como hacen los niños que resultan pesados y por eso rechazados), ni pasar desapercibido (como sucede con los niños aislados), es una de las más sutiles habilidades sociales. La capacidad de un niño para adaptarse a las situaciones grupales suele evaluarse observando cómo trata de entrar en un grupo ya formado. Los estudios realizados sobre esta capacidad reflejan que los niños más aceptados por sus compañeros suelen adaptar su comportamiento a lo que el grupo está haciendo sin tratar de acaparar la atención de los demás ni interferir con lo que hacen, comunicándose con ellos de forma clara y oportuna. Los niños que suelen ser rechazados, por el contrario, manifiestan menos interés hacia los otros niños, suelen hacer comentarios irrelevantes, expresan frecuentemente desacuerdo, suelen ser ignorados por el grupo, e intentan llamar la atención sobre sí mismos. Por eso, los problemas de los niños rechazados por sus compañeros pueden volver a producirse cuando van a un nuevo grupo. Para superar estos problemas suele ser necesario ayudar a que estos niños adquieran las habilidades sociales necesarias para hacerse amigos.


 

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